¿Vas a perder tu trabajo por la IA?

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Que la IA ha cambiado, está cambiando y cambiará el futuro de los puestos de trabajo, de la forma de producir, de las formas de comercializar y como conjunto, de nuestras vidas, es algo que ninguno podemos discutir.

De la misma forma en que las Revoluciones Industriales previas sentaron las bases para poder llegar a esta Cuarta Revolución, y de la misma forma que en aquellas desaparecieron puestos de trabajo como el de los artesanos, pero aparecieron otros como los de operarios de las fábricas, igualmente esta revolución traerá la desaparición y aparición de puestos de trabajo.

¿Cambiará mucho tu trabajo con la introducción de las nuevas tecnologías?

 

El gráfico anterior refleja de manera clara lo que ya está en mente de todos, y cuyo avance estamos viendo y viviendo cada día: los puestos que más se verán afectados, (de forma más o menos rápida y aquí influyen muchos factores), por la aparición, irrupción y desarrollo exponencial de la tecnología son aquellos cuyo objetivo no está directamente relacionado con el bienestar de las personas (administrativos, logística, servicios, etc.).

Por otro lado, los puestos que mantienen niveles muy bajos de probabilidad de ser sustituidos o verse más afectados por ésta, son aquellos cuyo objetivo final tiene que ver con la gestión emocional de las personas.  Profesionales de la salud (puestos médicos, psicólogos, enfermeros, etc.), profesionales en la gestión de emociones y motivaciones (gestores de personas en las empresas, mandos intermedios, directores), educación (profesores) y servicios a la comunidad.

 Hay algo que es importante tener claro y es que todos los puestos de trabajo que conocemos actualmente van a ser sustituidos o altamente afectados por las tecnologías que conocemos a día de hoy y las que seguirán apareciendo. La única diferencia está en la velocidad con que esto ocurra.

 Los algoritmos están creando composiciones musicales a partir de proteínas; existen perfiles en twitter gestionados por bots que tienen tantos seguidores como las estrellas más famosas; se desarrollan conciertos con hologramas de personas ya fallecidas. Y así podríamos continuar. Nadie está totalmente a salvo.

 

 Evidentemente las generaciones más afectadas somos las que estamos trabajando ahora mismo (Generación X y Millenials) porque se está produciendo con nosotros dentro y sin tener capacidad de adaptación por el ritmo al que se producen los cambios.

 Este cambio nos produce miedo, incertidumbre, ansiedad, y en el peor de los casos nos cambia nuestro entorno y trabajo de manera radical dejándonos fuera de juego.

 Todo esto está ocurriendo a día de hoy dentro de nuestras empresas. En este contexto, aprender a gestionar todas esas emociones que se están viviendo ya, y que merman la felicidad y la capacidad productiva y creativa de las personas es una de las áreas que más va a necesitar de nuevos puestos, perfiles y personas.

 Dentro de este plantel de nuevos puestos a desarrollar para mantenernos en el mercado y para ayudar a las empresas a enamorar, conquistar a sus talentos, la posición de Chief Happiness Officer o Gestor de Felicidad Empresarial, es uno de los puestos que con más velocidad está surgiendo en las grandes corporaciones.

 Día a día se demuestra que analizar, desarrollar y potenciar la felicidad de las personas de las empresas resulta no sólo personal o socialmente satisfactorio, sino que a nivel de objetivos empresariales, resulta rentable puesto que ayuda a incrementar los beneficios de la empresa. Las últimas encuestas e investigaciones hablan de incrementos del 300% en capacidad creativa en empresas felices (London Business School) o un 43% más de productividad (Hays Group)

 Hace unos años se lanzó una nueva premisa: teníamos que estar dispuestos a aprender de manera continua para mantenernos actualizados en aquello que ya habíamos sido formados.

 Esa premisa ya es obsoleta. La velocidad de los cambios es exponencial, mientras que nuestra capacidad para asumir nuevos conocimientos es mucho más lenta que la actualización que se produce. Es quizás más sencillo interiorizar nuevos conocimientos mientras estos están surgiendo, porque formaremos parte de su desarrollo, que siempre es un poco más lento que el que se produce a partir de algo ya formado.

 Formarse o reciclarse para ocupar y desarrollar estas profesiones de futuro, como Chief Happiness Officer por ejemplo, abre un futuro con expectativas inciertas, es verdad, pero mejores que las que se abren ante un futuro en que pretendamos quedarnos inmóviles.

 Tan sólo espero que los videos no os lleven a dejar de leerme, …en cuyo caso,…tendré que empezar a cambiar este medio por el audiovisual. Adaptación, porque todos los puestos se van a ver afectados, hasta el mío.

 

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