La «cultura de la Seguridad» en Internacionalizaciones

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Recientemente, trabajando en Rusia, conocí a dos ingenieros en un lugar junto a la frontera China llamado Khabarovsk. Trabajaban para una empresa española que estaba desarrollando un trabajo subsidiario de ingeniería para una empresa rusa.

Uno, español. El otro, venezolano. Me comentaba el español que no se sentía a gusto en Rusia: Hacía mucho frío, tenía que encargarse de todo: trabajo, su piso, su vida y que no conocía a nadie porque no le gustaba el sitio y que,  a la primera de cambio regresaría a España a trabajar en lo que fuera.

Por otro lado, el ingeniero venezolano decía que él estaba bien. Se había llevado a su mujer y ésta estaba aprendiendo ruso y, obviamente, estaba encantado de vivir y trabajar allí.

Llamadlo deformación profesional o interés real, pues de los dos había, seguí conversando con ellos de su situación allí.

Les pregunté si alguien se encargaba de su seguridad y, su respuesta fue un categórico «No». Eran ellos mismos quienes se encargaban de esa parte con mucho sentido común y unas nociones básicas que les habían proporcionado. Les pregunté si tenían algún contacto con la empresa, si alguien les apoyaba allí,  y su respuesta fue que la gente de administración se encargaba de los billetes de avión y del seguro médico. Me di cuenta de que tenían un curioso concepto de lo que se contempla bajo el epígrafe de «encargarse o preocuparse de alguien»

Continué hablando con ellos y descubrí que no habían tenido contacto alguno con la Embajada Española y que, incluso, creían que no estaban registrados porque los papeles se los arregló la empresa en Madrid y alguien en Moscú, pero que no estaban seguros de quien.

Llegados a este punto les hice la pregunta crítica «¿Hay alguien que os de apoyo mientras estáis aquí, apoyo sobre el terreno, me refiero?» No se si lo peor de la respuesta fue ésta en sí o la pasmosa seguridad con que la transmitían: una interprete y un conductor. La primera les acompañaba en el aeropuerto y al parecer viajaba con el ingeniero español ya que era una empleada conocida y contratada por la firma en España antes de ir a Rusia.

Hablando de su día a día allí, me comentaron igualmente que una empresa británica estaba explotando un campo petrolífero y que parecían militares porque vivían en el lugar de la explotación y que al parecer, tenían su propio pueblo del que no necesitaban salir y que cuando lo hacían, era siempre con algun acompañante ruso que les facilitaba todo. Vivían en barracas prefabricadas y su personal estaba, al parecer, en rotación constante: pasaban 3-4 meses en ese lugar y uno en casa. Ellos, de vez en cuando, iban allí para distraerse aunque fuera hablando un poquito de inglés y sentirse relajados, porque en el sitio donde estaban se sentían como extraños.

Lo anterior, que puede no pasar de parecer la descripción de una anécdota, por mi experiencia y mi trabajo sé que se convierte en rutina.

Este caso particular, refleja una cultura de seguridad vs. riesgo desarrollada en situaciones de normalidad, en entornos seguros de por sí y educados para trabajar en sitios cercanos a las familias, a las oficinas de apoyo y con muchas garantías.

En el anterior caso, tanto el ingeniero español como el venezolano, pasaban la mayor parte de su tiempo dedicados a sus tareas de casa, a hacer la comida, a su esposa o contactar con la familia y a otros asuntos domésticos. Uno parecía encontrarse bien en esa situacion y el otro deseaba volver, pero a los dos les unía algo: ninguno sabia nada de Rusia, de lo que pasaba diariamente, pero no parecía preocuparles ni mucho menos importarles.

Me pregunté como suelo hacer siempre que me encuentro con casos como este, qué es lo que opinaría la empresa de su inversión en relación a estas dos personas. ¿Tendría constancia de si sus trabajadores estaban seguros, felices? ¿Controlaría el estrés emocional y social al que estaban sometidos?  ¿Sabría qué parte de su tiempo dedicaban al trabajo y cuál a las tareas domésticas?  Y así muchas preguntas más sobre inversiones futuras, competencia con otras empresas, desarrollo profesional de los expatriados, etc.

Es frecuente durante mis trabajos para organizaciones o empresas internacionales que tanto en Africa, Asia y Latinoamérica, las empresas dedican en sus planes de negocio mucho tiempo, dinero y esfuerzo a reducir los costes de la inversión, presentando proyectos competitivos, pero dedican poco o nada de su tiempo a formar a sus empleados en cómo adaptarse, trabajar y ser eficientes en entornos de riesgo. Y creedme, lo que para unos es un lugar más en que trabajar o visitar, que hablan o no nuestro mismo idioma y es fácil entenderse, otros lo contemplamos como «entornos de riesgo» y con fundamento.

Esta metodología tiene una correlación en la volatibilidad de la presencia de la empresa en futuras inversiones, haciendola vulnerable a sus propios empleados ya que el personal no preparado, redunda negativamente en la proyeccion de negocio, cerrando sectores o propuestas pues las condiciones de trabajo se diluyen en malas opiniones, o en conocer de las realidades cuando ya es tarde. Es decir, en falta de prevención, formación y capacitación para trabajar en situaciones de competitividad y riesgo, donde la movilidad es un factor de éxito y la seguridad un elemento de la amortización del mismo.

En general, cualquier análisis de oportunidades ante un contexto de riesgo, exige la adopcion de elementos de mitigacion para asegurar la inversión tanto en la imagen, el personal, y la linea de negocio pero también para garantizar un retorno. Latinonamerica, Africa o areas BRIC ofrecen muchas lineas de trabajo, pero también exigen una capacitación del personal de cualquier compañía para adaptarse y desarrollarse posteriormente en el país destino con confianza y seguridad. Desde saber dónde se va antes de ir (conocer su entorno de forma diaria, conocer parte de su cultura, el estado actual del país, etc.)  y de saberse parte de una cultura donde la seguridad es elemento de la inversión.

Hoy en día, conflictos, situaciones de inestabilidad social, política o económica esconden oportunidades y la apuesta es no sólo en herramientas de protección imediata y física, si no en la utilización de estrategias de prevención, planificación de continuidad de negocios y ejecución de proyectos en un marco seguro. Así, un analisis SWOT o DAFO no tiene sentido sin aplicar la T de Tratamiento en el campo de la seguridad y protección.

España en un contexto de crisis pero también en una situación de lucha por encontrar mercados, la formación y consultoría del personal que se expone a estos riesgos tanto directa como indirectamente, debe ser considerada como una inversión.

Esto no es nuevo, los países económicamente punteros lo son también en la cultura de seguridad y prevención de riesgos. España tiene un gran potencial, ha hecho un esfuerzo por tener un personal altamente cualificado, pero también debe estar preparada para trabajar en nuevos mercados donde la correlación de beneficio y riesgo van de la mano. No hacerlo supone una perdida de oportunidades y obviamente, una pérdida de inversion afectando a la imagen y obligando a las empresas a optar por mercados locales o secundarios y con menor crecimiento económico.

Manuel Amarilla

Consultor de Seguridad

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Asesor Internacional en Seguridad.
Gestor de riesgos para la Union Europea, Naciones Unidas.

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