Mal día, …y ¿cómo me pongo en positivo?

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Que nos ponen las cosas cada vez más fáciles para tener un mal día, eso lo tenemos todos claro, ¿verdad?

Se han mudado a vivir con nosotros unas “primas” lejanas que vivían en Europa y que ahora se desayunan a nuestro lado cada día. No sabíamos nada de ellas, pero ahora controlamos su “peso” como el que controla el de los bebes.

Se vuelven cotidianos tantos términos, que tenemos que empezar a estudiar “Lengua” otra vez. IVA, PIB, IPC, rescate, Préstamo Interbancario, etc.

Cuando empezábamos a pillarle el gusto a viajar y visitar en lugar de ser visitados, ¡van y nos quieren hundir unas islas cargadas de historia y memoria! Que anda que no habrá que hacer fuerza para poder hundirlas, y lo sencillo que debería ser dejarlas ahí donde están sin meterse mucho con ellas.

Como en las películas de cine, tenemos “flashbacks” y nos llevamos las manos a la cabeza porque nuestros hijos tienen volver a llevarse la comida de casa al cole en un “tupperware”, con pan “Bimbo” y “Danones” de postre. Vamos, que los hemos convertido en el mayor “niño anuncio” que jamás hayamos visto. A mi me “molaba”, y me cambiaba la comida con los amigos, porque como cada uno llevaba la suya…, ¡MENU ESCOLAR, eso ya nos lo habíamos inventado nosotros.!

En fin, que no sigo por ahí que terminamos deprimidos. Pero una vez que estamos aquí, uno se levanta una mañana, con el pie izquierdo y … ¡cuando lo va a apoyar se da cuenta! …Buf, menos mal. Cambia de pie, … y resulta que también debe ser izquierdo porque las cosas a lo largo del día no se enderezan.

En esos días, cuando los mensajes de los gurús psicológicos no tienen el impacto que creen que debe tener, cuando todos los libros de autoayuda nos da la impresión de que se hicieron para calzar mesas, cuando los emotivos videos de las grandes gestas que otros han hecho para sobreponerse a sus muy terribles desgracias no tienen color,.. esos días toca “tirar de riñones” y buscar dentro de nosotros todo ese arsenal de que disponemos.

Y sí, HAY QUE TRABAJAR PARA SENTIRSE BIEN, y mucho. No es algo que nos caiga del cielo como la lluvia. Hay que ponerse a ello, remangarse y empezar a trabajar. Aquí van unas pautas de trabajo.

¡Anota! Sí, anota. Lleva contigo una pequeña libreta y anota lo que de positivo te pase en el día, y si crees que no lo hay,…¡lo creas! Cuando estamos en negativo, los circuitos neuronales están encendidos para ver lo negativo y magnificarlo. No somos nosotros, es que cuando éramos monos nos servía mucho más pensar que todo era una amenaza y peligroso porque así salvábamos la vida. Pero ahora, eso se ha quedado desafasado.

Seamos Solidarios. Sí estamos mal. Algunos muy mal, pero siempre queda dentro de nosotros la capacidad para solidarizarnos. Los últimos estudios neurológicos demuestran que las personas que colaboran con ONG´s o que simplemente ayudan a sus vecinos tienen una “sensación de felicidad” que supera a la de las demás personas. Pero por favor, solidaricémonos desde una posición de neutralidad en el peor de los casos o de esperanza en el mejor. ¡Os prometo que compartir vuestros problemas para intentar demostrarme que vosotros estáis peor no me ayuda. Gracias!

Cuéntaselo a tus amigos. Abandonemos esa postura rocosa y Quijotesca según la cual tenemos que ser capaces de salir adelante nosotros solos “contra viento y marea” ¡Pero si en la vida hemos tenido barco y lo más cerca de uno que la mayoría ha estado ha sido aprendiéndose “La Canción del Pirata”! Y ahora resulta que “El Pirata” ha abandonado el barco y va y juega al fútbol en el Real Madrid.

Da las gracias. Sí, así de sencillo. Pon una sonrisa sincera en tu boca, sal a la calle y da las gracias. A quien te da el pan mientras le miras a los ojos, al conductor del autobús, a la persona que te cede el paso en el paso de peatones. Posicionarte cognitivamente en agradecer a los demás te llevará a darte cuenta que los demás hacen cosas por ti y para ti, y eso te ayudará a no sentirte solo ante el peligro. Eso se lo dejamos a Gary Cooper que se le da muy bien.

Regálate algo. Si, como lo oyes. Y no necesariamente tienes que ponerte a pensar en gastar dinero que no tienes. Hay muchos regalos que puedes hacerte, y el primero es darte permiso para dejar de pasarlo mal. Piensa que el mundo gira y no precisamente a tu alrededor. Todo continuará su paso aunque tu no estés ahí por un momento, de modo que regálate un paseo bajo el sol, o bajo la lluvia, entre coches o en la montaña, donde quieras, pero que en ese paseo no pienses en tus problemas, los problemas del mundo o los de la economía internacional. Ellos surgieron sin ti y desapareceran sin ti, de modo que durante este rato,…¡allá se las compongan los problemas!

Y finalmente, desarrolla tu sentido del humor. No hay nada para liberar endorfinas como practicar deporte y contar chistes o histórias cómicas. Saca tu “payaso”, cómprate una nariz de payaso y en esos días que estas tan negativo, póntela y mírate al espejo. Los niños no tienen problemas porque son capaces de reírse de todo lo que pasa y le dan la importancia justa a lo que la tiene. ¡Diviértete contigo mismo!

 

Y si no, pues léete esto tres veces al día, con intervalos de ocho horas y al menos pasarás un momento agradable y divertido,… o al menos eso es lo que pretendía al escribir esto para ti.

 

Un saludo y VIVE

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