NO VEO NADA¡¡¡

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Estoy en mitad de la noche, tumbado en mi cama, y me despierto sobresaltado por un ruido. Abro los ojos y…no veo nada¡¡. La noche está cerrada, no hay luces que lleguen desde el exterior, y mi corazón acelerado late frenéticamente. El miedo inyecta adrenalina en mi cuerpo y, privado de mis sentidos, el resto se afanan por enviar a mi cerebro tanta información como sea posible.

Ralentizo mi respiración a marchas forzadas para que el sonido de la misma no interfiera con el resto de los sonidos que envía la casa, identifico todos y cada uno de ellos, soy capaz de posicionarlos, de decidir si provienen del piso superior o del inferior, si son de la parte próxima o más alejada de la habitación.

Poco a poco mi cuerpo va volviendo a un estado de activación normal, tras el recorrido mental y auditivo realizado por toda la casa, determino que todo es normal, que habrá sido un ruido procedente de cualquiera de los muebles de madera que crujen por el efecto del calor, pero el susto no hay quien me lo quite.

Lamentablemente, en otras ocasiones no sabemos actuar así. Cuando estamos inmersos en un mundo laboralmente complejo y competitivo, cuando nuestros resultados no responden a lo que la espera de nosotros, nuestra reacción de miedo tiende a bloquearnos, a hacernos repetir con mayor esfuerzo y frecuencia los mismos comportamientos sencillos, aprendidos e interiorizados, como la rata a quien se da una descarga y no es capaz de pararla pulsando la palanca. La rata pulsará cada vez más frenéticamente, con más fuerza la palanca hasta que “aprende” que pulsar la palanca no está relacionado con dejar de recibir la descarga, y entonces se abandona. Se ha generado en ella la Indefensión Aprendida.

Esta indefensión en los seres humanos y gracias a nuestro complejo sistema de procesamiento y filtrado de la información, nos facilita encontrar excusas en el sector, el mercado, la economía mundial, y el sexo de los ángeles si ello nos ayuda a salvaguardarnos de nosotros mismos y de nuestros errores.

Cuando esto ocurre, y fundamentalmente dentro del entorno comercial, suelo decir a la gente que abra el resto de sus sentidos, especialmente el sentido de la ilusión, para abrir todos los canales posibles que envíen información.

El segundo paso, es intentar aprender a ralentizar la velocidad a la que el cerebro ha aprendido a protegernos de nosotros mismos y, tal y como hacíamos con la respiración, aprender a calmarlo, a callarlo, a dejarlo concentrado exclusivamente en lo útil, esto es, aquello que hemos hecho bien a lo largo del día y a filtrar lo negativo como un sistema de aprendizaje.

Y finalmente, es necesario colocar todas esas informaciones en los lugares adecuados. Aprender, con o sin ayuda, a filtrar datos, emociones, estados de ánimo. A saber que no todos los días son buenos para intentar todo, pero que todos los días son maravillosos para trabajar y seguir intentando mejorar.

Para crecer hay que renunciar temporalmente a la seguridad

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1 comment on “NO VEO NADA¡¡¡”

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