La Ecuación del Éxito

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En 1637 se publicó el Discurso del Método de Descartes. En su obra define por primera vez unas reglas del método “para dirigir bien la razón y buscar la verdad en las ciencias”

Podemos decir que esta es la primera vez que, de forma pública y generalizada se expone un sistema para desarrollar un proceso que, con su desarrollo posterior, permitirá replicar investigaciones, establecer unas bases para el desarrollo de las ciencias, y unificar unos sistemas hasta el momento disgregados e individuales de realizar “ciencia”

En 1879 Wundt funda en Leipzig el primer laboratorio de investigación aplicado a las ciencias psicológicas, haciendo de esta manera, entrar a la psicología de lleno y por derecho propio dentro del terreno de las Ciencias.

A partir de este momento se ha intentado defender y definir cualquier elemento relacionado con la psicología a partir de mediciones, replicaciones y resultados. Aprovechando esa línea de actuación, y tomando prestados ciertos conocimientos de la Física pura, en concreto la ecuación fundamental de la Teoría de la Relatividad de Einstein, hemos formulado una aproximación a lo que hemos dado en llamar la Ecuación del Éxito.

Es en 1905 cuando Albert Einstein propone en uno de sus artículos la fórmula que relacionará la energía en reposo de un cuerpo en función de su masa y la velocidad de la luz, la ya conocida E=mc2

A partir de ella, nosotros exponemos que:

 

Esfuerzo = Motivación x (Coste Personal)2

 

Todos sabemos que el Esfuerzo que cuesta desarrollar una misma tarea no es el mismo para dos personas distintas, de modo que es un elemento subjetivo.

Por Coste Personal entendemos todo aquello que cada persona tiene que poner en juego, objetivamente, para desarrollar una actividad: madrugar, trabajar 4 horas, hacer una hora de ejercicio, etc.

De esta manera podemos relacionar los elementos objetivos para el desarrollo de una tarea con los elementos subjetivos en la ejecución de la misma.

Con un poco de matemáticas deducimos que, el elemento fundamental para conseguir lo que nos propongamos, la piedra filosofal, la partícula Eureka del éxito se llama Motivación.

 

Motivación = Esfuerzo / (Coste Personal)2

 

Dado que el Coste Personal ya hemos dicho que es lo que cuesta objetivamente realizar una tarea, este valor no varía. Es lo mismo levantarse a las seis de la mañana para ir al gimnasio nada mas inscribirse, que dos meses después.

Aún no sabemos cómo disminuir la percepción del Esfuerzo, pero sí sabemos que la Motivación se incrementa o disminuye. De esta manera, si entendemos el valor 1 como el máximo de Motivación, cualquier valor por debajo del él, es decir menor Motivación, hará que al ser el Coste Personal una constante, el valor del Esfuerzo deba incrementarse según la fórmula

 

(Coste Personal)2 = Esfuerzo / Motivación

 

Por ejemplo, las personas habitualmente nos inscribimos en el gimnasio que está cerca de casa o del trabajo, con lo que la distancia hasta el mismo es siempre la misma. Si me tengo que levantar a las seis para ir al gimnasio antes de trabajar, serán las mismas seis de la mañana en Enero que en Mayo, esto es el valor fijo del Coste Personal.

Pero los primeros días no me cuesta Esfuerzo, lo hago con muchas ganas, muy animado, muy Motivado. Pero con el paso del tiempo, parece que el Esfuerzo de madrugar es mayor, que cuesta más, incluso que se han llevado el gimnasio más lejos.

Dado que esto no puede ser, lo que ha cambiado necesariamente es nuestra Motivación, que es el valor que regula nuestra percepción directa del Esfuerzo que realizamos. Cuanta menor motivación, mayor Esfuerzo percibido y por tanto, mayor probabilidad de fracaso.

Por eso, para conseguir dirigirte hacia el éxito, encárgate de mantener tu Motivación en los niveles más altos. Para ello:

 

  • Márcate unos objetivos que puedas alcanzar de manera progresiva. Esto mantendrá tu interés por alcanzar el siguiente objetivo y te dará una “inyección de Motivación” cada vez que lo consigas
  • Cuando alcances estos objetivos intermedios, concédete una recompensa. Dilatar las recompensas hasta la consecución final implica no valorar el Esfuerzo realizado para llegar hasta allí, convirtiendo el destino en un elemento más importante que el propio viaje.
  • Haz partícipes a las personas que te quieren de cuáles son tus objetivos, de qué quieres conseguir, y pídeles ayuda. En el trabajo, no dudes en buscar un Coach que te ayude a andar este camino
  • Y sobre todo en entorno laboral, ten en cuenta que la Motivación de mayor calidad, el diamante en bruto del éxito, es siempre tu Auto-Motivación.
«Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica: la voluntad» Albert Einstein
Nota. La adaptación de la fórmula y sus ecuaciones derivadas están en proceso de Copyright

 

 

 

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